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Leyendo un escrito acerca de la diferencia entre ser culto y ser inteligente, entre varias cosas (que no vienen al caso) estaba este gráfico, el cual puede funcionar como analogía para entender qué (o cómo) nos pasa cuando aprendemos el lenguaje musical, puntualmente: el discurso musical improvisado.

* Primero lo primero: Todos somos inteligentes, ya que es una condición innata del índole de lo evolutivo, no es una cuestión de “cultura”. O sea, el 3er. cuadro del gráfico ya lo tenemos.

Las otras 2 partes, no. Hay que trabajarlas. Y mucho. Luego, lo “inteligente” simplemente sucede.

CONOCIMIENTO: Tal como se ve. Un montón de “puntos” (elementos, recursos, etc.) que asimilamos, aprendemos, y que nos resultan -en esta instancia- aislados, inconexos e insulares: en principio no hay ningún entramado o vinculación entre ellos. Esto es bastante desesperante, pero es absolutamente normal e ineludible. Paciencia…

EXPERIENCIA: También, tal cual como se ve. Eso que nos pasa cuando empezamos a articular y a vincular -como podemos- las “islitas” del primer cuadro. Resultan líneas duras, rectas, con aristas abruptas, precipitadas… Un resultado cuadrado. También esto es totalmente normal y necesario. Y también… nos enerva.

INTELIGENCIA: Ya la tenés, y es lo que te permite -habiendo trabajado mucho sobre los 2 puntos anteriores- ELEGIR qué es lo que vas a decir (tocar): desde el concepto, la idea, la estética. Ya no desde el material en sí… Aparece la blandura, la elocuencia, las interrelaciones y la claridad. Y esto es súper relajado, ya que se produce en un estado (a diferencia de los dos puntos anteriores) casi subconsciente, no cuesta trabajo, es todo disfrute.

Conclusión -y esto no es ninguna novedad-: el discurso improvisado (y hablo de la música popular de la cual culturalmente somos parte) no es jamás 100% improvisado. Está conformado a partir de la articulación de mucha materia sonora previamente trabajada. Tal como lo que es: un lenguaje. Nadie habla improvisando un concepto (bueno… casi nadie, je), lo improvisado está en cómo articulás los elementos del lenguaje para llegar a expresar la idea, el concepto. Cuanto más te hayas esforzado con el conocimiento y su experimentación, más libre te vas a sentir, además de tener muchísima más amplitud de elección.

El lenguaje es todo. Y la música no es la excepción.
Siempre es mejor saber que no saber.

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