C Jazz Blues

Jazz Blues, a capella y fingestyle.

Lo piola de tocar sin púa es (además de las cuestiones propiamente técnicas: el timbre mismo, el “plucking”, etc.) el cambio en el resultado melódico.

Los diseños y contornos de las ideas y giros melódicos mutan hacia una cosa más “interválica”, un diseño que se quiebra a través de saltos, en contraparte al grado conjunto: tocás con ese concepto, no de línea sino de intervalos, de saltos. Este concepto era siempre recomendado por John Abercrombie.

Esto pasa, básicamente, porque al no tener que lidiar con la púa, no tenés que hacer “skipping” (saltear cuerdas), entonces ninguna cuerda te queda lejos, la articulás sin esfuerzo o complicación con el dedo de la mano derecha que pinte.

El foco en esta práctica es ése.

Otras tomas:
C Jazz Blues | C Jazz Blues | C Jazz Blues

Arpegios tétrada “bluesy”

 

Si en un solo de blues tradicional intentás usar arpegios 7, lineales, sin ninguna articulación, la cosa NO SUENA en estilo. Sí van a funcionar en un contexto de Jazz Blues. Pero no en un blues tradicional. Estamos hablando de “reglas de estilo”.

Lo que ves en el video es la construcción de giros melódicos utilizando las 4 notas del arpegio 7 (1, 3, 5 y b7) digitados en 3 cuerdas adyacentes (hay 4 sets), y siguiendo más o menos este procedimiento:
(Todos los ejemplos están en C7)

– Ubicás la tríada de C (CEG), en cualquiera de sus 3 estados (Fundamental, 1ra. y 2a. inversión) digitada de a una nota por cuerda.

– JAMÁS articulás la 3 (el E en este caso) directamente. NO. La articulás SIEMPRE desde la b3 y, con un ligado, un slide o un bending de semitono, la llevás a la 3. ESTE PUNTO ES CLAVE para que la cosa suene.

Una vez que enganchaste este jueguito: C, Eb>E, G, le agregás la b7 (Bb) que siempre la vas a encontrar a 1T descendente de la 1. Y listo, tenés la tétrada completa.

Así de simple. Eso lo aplicás a cada uno de los 3 grados, con su tétrada correspondiente: C7, F7 y G7, y estás tocando con un concepto jazzísitico, sobre los cambios armónicos.

La cosa va a resultar en giros melódicos fuertes, sólidos y contundentes, muy en estilo y totalmente “in” respecto del acorde que esté sonando en la armonía.
Una alternativa al discurso pentatónico.